La Casa de Papel

¿Te gustó Ocean’s Eleven? Entonces te gustará La Casa de Papel. Una serie española -tal vez la única que valga la pena ver- sobre un atrataco. No un atraco usual, el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre; es decir, donde imprimen la pasta.

Una barbaridad de giros de argumentación, nunca sabes qué coño va a pasar porque nunca sabes cuándo están siguiendo el plan que han estudiado durante 5 meses para asaltar la fábrica y cuándo realmente se les ha ido de las manos, unos personajes (que no todos) realmente profundos con una personalidad tan, tan, tan propia de season finale de CSI que seguro que te sientes representado por alguno.

Mi personaje favorito fue Berlín. Sí, cada personaje tiene el nombre de una ciudad del mundo. Berlín, esa personalidad omnipresente de bienqueda; como lo define Tokio al principio: un tiburón en un estanco, jamás puedes estar tranquilo de lo que va a pasar. Inteligente, proto racional hasta extremos de que qué es la vida para alguien que está atracando 1.000,000.000 si ya sabe que cuando le pillen irá directo a prisión para siempre y con un final épico. Una de mis hijas (amigas que van más allá de amigas) me dijo que era igual de no empatizante que yo. ¡Pues es verdad! Me encanta Berlín.

La serie tiene un final agridulce, pero era obvio: no podía esperar menos de una serie española que un final mínimamente aceptable. Al menos no es como Los Serrano en que todo era un sueño.

Te molará que tremolará y son tan solo 15 capítulos (eso sí, de una hora cada uno).