La fórmula de la felicidad en la vida

Bueno, mayo es un mes repleto de historias diversas; pero se traduce en una palabra: finales. 

Pues hoy me he examinado del examen final de análisis que, curiosamente, era una maravillosa fuga. La fuga era una de las más conocidas de la historia; de Schumann en la mayor de una pieza del Álbum para la Juventud -no entiendo cómo no se te está viniendo inmediatamente la melodía a la cabeza-.

Y, al final nos la hemos corregido entre compañeros y, después de estar satisfecho con mi 8, nuestro profesor nos ha dado la última charla del curso. Mirad, mi profesor es una persona de esas que te las encuentras y crees que es el mayor personaje del universo. Luego te das cuenta que no y es como que te rompe los esquemas; te das cuenta que la gente auténtica aún existe. Pues hoy, mientras hacíamos el examen se ha sentado y ha empezado a silbar City of Stars de La La Land -pero en plan pro, no solo simplemente la melodía, sino ornamentos incluidos y vibratos-; por lo que ha empezado fuerte. Luego nos ha contado que antes de meterse en la música era ingeniero; que hay decisiones difíciles en la vida y que a él le toco decidir en una ocasión. Le llegó una carta del Ministerio de Asuntos Exteriores proponiéndole ser investigador en Suiza (y ganar una pasta). Hoy cuenta que tardó unos segundos en romper esa carta -yo creo que fueron, al menos, minutos-; puesto que si se la encontraba su mujer -su primera mujer- querría ir a Suiza y mi profesor decidió entonces seguir con la nueva afición que había comenzado: la música -al más puro estilo final de La La Land, tal vez por eso estuviera silbando City of Stars-.

Y, entones, nos ha dado la fórmula de la felicidad en la vida:

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Y no puedo estar más de acuerdo. Al final, el conocimiento y tu habilidad no sirven de nada sin tu actitud. Hasta ese punto decía que era la fórmula de su profesor. Entonces, lo ha elevado todo a la pasión, diciendo que ese era su sello. Así que hagas lo que hagas, que sea con pasión.