El trabajo en no equipo

El trabajo en equipo está de moda. Al igual que hace 10 años estaba de moda la política por objetivos en las empresas -que ahora se está quedando obsoleta, está pasando a la política por valores-,

hemos entrado en la moda nueva el trabajo en equipo. Esto se produce a consecuencia del cambio del concepto de las empresas del líder. Bueno, antes de seguir presuponiendo que sabes algo, permíteme que te lo niegue. Vamos a hablar con propiedad, ¿de acuerdo? El líder no es el jefe -de hecho, el jefe será seguramente el más idiota que conozcas que lo ascendieron para que dejara de dar problemas-

¿Quién es el líder? Depende. Te sugiero que te las el libro de … JAJAJAJA, ¡que no hombre!, que aquí yo no doy mierda de libros de consultores jubilados explicando su experiencia -obsoleta ya- como entretenimiento y creación de pasivos para vivir el resto de sus días de puta madre JAJAJAJA. El líder es lo que tú quieres que sea; pero es el que al final manda. El jefe es al que señalan, al que le darán el bonus o el despido a final de año. Punto. Un buen ejemplo son los programas de televisión. Pablo Motos no es el jefe de El Hormiguero pero es el líder de El Hormiguero.

Antaño, no era así. El líder era la persona que inducía las órdenes. Ahora el líder se supone que es la figura conciliadora que crea la sinergia del equipo y todas esas palabras que un consultor te dirá en una charla que vayas a ver. Es decir, toda la paja esa que se han ingeniado para que, al final, te digan que: “en un equipo hay gente que se toca los huevos y gente que trabaja”, pero hay que ponerle un nombre guay porque les vas a cobrar 120 euros por la hora que les explicas eso: sinergia.

Sin embargo, esta entrada no tiene como objeto de crítica a las consultoras -ya habrá otra, tranquilos que les tengo muchas ganas-. Esta entrada es para deciros un secreto. Leedme con atención. El trabajo de equipo es una caca pinchada con un palo en comparación con el trabajo de no equipo, es decir; el individual.

Estoy hablando de gente que todo lo que hacen es solitos; ellos mismos se cogen sus cositas, se las cocinan, se las hacen, las presentan y punto. Estoy hablando de gente como los escritores, gente como los actores, gente como los cocineros, gente como los deportistas de élite, gente como los músicos: cualesquiera que desempeña una actividad durante 8 horas, la estudia y siente una obsesión gigante por esa actividad. Estoy hablando de gente que se obsesiona, gente que está hambrienta de superarse a sí misma y vive en una tensión extrema hasta llegar al gran día que tiene que dar todo -aunque es consciente de que ese día no va a poder darlo todo pero se entrena mentalmente todo el año, el trimestre o el tiempo que disponga, vaya- para cumplir sus objetivos.

Y esa gente, esos escritores, esos deportistas de élite, esos actores, esos músicos… Tenemos un carácter especial. Sabemos que nadie va a bajar del cielo a ayudarnos, que estamos solos. Las cifras hablan por sí solas. Los deportistas tienen el 99% de felicidad en su trabajo; tan solo 1% tienen enfermedades relacionadas con el dolor psicológico como la depresión, estrés… Y son las enferme

dades mentales las que tienen que ser superadas este siglo por la medicina: ahora que hemos conseguido engañar a la muerte hasta los 80 -de momento-, entrenémonos para ser felices.

Y, el trabajo de no equipo, es lo que mayor satisfacción genera.